viernes, 26 de marzo de 2010

El regreso de la bella durmiente.

Las parafilias son, hablando mal y pronto, perversiones sexuales donde el objeto de deseo proviene de otros aspectos más allá de la pareja como individuo. Este post trata acerca del reporte de un caso donde un paciente, con daño neuronal, presentaba atracción sexual por mujeres dormidas, especialmente por sus manos. Con cierto sentido del humor los autores llamaron al síntoma: parafilia de la bella durmiente.

 Basada en una historia real:
Nuestro príncipe tiene 34 años y pueden llamarlo Felipe si quieren. Felipe se siente excitado sexualmente cuando ve a las mujeres dormir. Todos conocemos el cuento pero no todo el mundo sabe acerca de los problemas posteriores. Después de despertar a la bella durmiente el príncipe debió desposarla para que el coito no fuera pecado. En un principio Felipe fue capaz de reprimir sus necesidades sexuales y no era indispensable para él que su mujer, Leticia (por ponerle un nombre), estuviera dormida para excitarse. Lamentablemente, su matrimonio ha entrado en crisis en los últimos años a causa de su particular parafilia. Lo que antes era reprimible fue incrementándose gradualmente con el tiempo y ya es incontenible. Leticia fue comprensiva al principió y aceptaba tomarse las pastillas para dormir para satisfacer los deseos sexuales de Felipe. Pero todo lo bueno termina pronto y Leticia empezó a negarse a tomar las pastillas.



Adivinen que hizo Felipe, pues lo lógico, empezó a darle las pastillas mezcladas con la bebida sin que Leticia se diera cuenta. Claro Leticia no es tan tan estúpida y al cabo de un tiempo se percató de que estaba siendo drogada por su marido para satisfacer una extrañísima perversión sexual. Esto produjo un par de peleas bastante fuertes entre ambos.
Pero la verdadera gota que rebalsó el vaso fue el día que Felipe atacó con una máscara de látex y gas paralizante a Leticia. En el forcejeo ella fue capaz de sacarle la máscara, salir corriendo y avisar a la policía.
Y acá quiero destacar un hecho increíble, si es que hay alguno en esta historia, la policía actuó con criterio y determinó que se trataba de una emergencia psiquiátrica. Claro estamos hablando de algo que ocurrió en Suiza, y la policía Suiza no es lo mismo que la policía de otros lugares.
Los psiquiatras que atendieron a Felipe no encontraron nada “anómalo”. Sí, hay que joderse. Sin embargo al revisar su historia clínica salió a la luz que había estado en coma durante varios días cuando era niño a causa de un golpe (en el artículo dice trauma). Le realizaron estudios neurológicos y, ahora sí, encontraron una pequeña lesión en el lóbulo frontal.



Según los autores del artículo, la lesión se encuentra en una zona encargada de generar interés y producir atención. La lesión también comprometió una zona que está relacionada con la imagen que tenemos de nosotros y de nuestro cuerpo. A Felipe le fue diagnosticado síndrome disejecutivo moderado. Además presentaba una disminución en su capacidad para generar una imagen mental de sus manos, sobretodo de su mano derecha. El nombre médico para este último síntoma es hemisomatoagnosia o heminegligencia personal.Es sugestivo que Felipe, después de haber sedado a su concubina se dedicara, casi siempre, a cuidar la mano derecha de la misma, por ejemplo, haciéndole la manicura y pintándole las uñas.
El síndrome disejecutivo puede explicar razonablemente bien las obsesiones de Felipe, que en este caso se decantó por las mujeres dormidas y sus manos. Lo extraño de este caso es que esa obsesión haya tomado connotaciones sexuales. Ya habíamos hablado de la función inhibitoria de la sexualidad que tiene la corteza temporal, pero en este caso especulo (jeje por eso el nombre del blog) que la alteración puede estar relacionada con una etapa previa que es la generación del deseo. Por ello podría haber aparecido de la “nada” este deseo sexual tan particular. Me pregunto si las parafilias más frecuentes no podrían estar dentro de nuestros cerebros ocultas y siendo filtradas constantemente por la corteza temporal.

Por otro lado, Felipe buscaba en su pareja algo que él no tenía ya que la imagen mental de sus propias manos estaba disminuida. Me pregunto si existirá un mecanismo que genera este tipo de conductas. Hasta qué punto no nos erotiza lo que no tenemos. Las zonas erógenas son precisamente las que no están presentes en el cuerpo de la pareja y son las que generan el foco más común de deseo sexual (obviamente, en este caso, refiriéndonos a los heterosexuales) ¿Qué pasará en el caso de la homosexualidad?

Moraleja: la policía y los médicos suizos son bastante buenos y las suizas se dejan hacer cualquier cosa.

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