miércoles, 2 de junio de 2010

El juego del ultimatum, psicología, economía y genética

Hace poco hice un ranking de comportamientos sociales en base al componente genético que los influencia. La onda de las bitácoras es escribir artículos cortos pero en ese caso me extralimite en el grado de síntesis y me quedé con ganas de explicar un poco más acerca del juego del ultimátum.


Se trata, medio de un juego, medio de un experimento económico. Básicamente se le da a una persona una cantidad de dinero, por ejemplo 100 dólares. Luego se le indica que debe ponerse de acuerdo con otra persona para poder quedarselo. Los dos jugadores interactúan para decidir cómo dividir la suma que se les da. El que tiene el dinero propone cómo dividirlo entre los dos jugadores, y el segundo decide si acepta o no la propuesta. Si el segundo jugador rechaza, ninguno de los jugadores recibe nada. Si el segundo jugador acepta, el dinero se repartirá de acuerdo a lo que propuso el primer jugador. Se juega sólo una vez para que la reciprocidad no interfiera en las decisiones.

¿Cuál es el resultado más frecuente? Pues que se reparta el dinero equitativamente (50 para cada uno) o con una leve ventaja para el que tiene el dinero (60 para el que propone y 40 para el que acepta). Generalmente se suelen rechazar propuestas donde el que propone pretende quedarse con más del 70% del capital.

Para empezar es evidente que, a pesar de lo que digan muchos economistas, el beneficio no es el único factor a tener en cuenta en un intercambio comercial. Las personas tienden a rechazar propuestas muy injustas a pesar de que el aceptarlas termine siendo más conveniente que rechazarlas. Las fuerzas que impulsan estos comportamientos son el egoísmo/generosidad por un lado y la búsqueda de las justicia por otro.

El criterio de justicia no es exclusivamente humano, un experimento con monos que voy a buscar en youtube y que si you tuve suerte va a estar acá abajo (perdón por el chiste malo) demuestra que estos animales buscan ser tratados de forma justa. Incluso llegan a rechazar una propuesta que les otorga un beneficio por no considerarla satisfactoria en ese sentido.



La influencia cultural en el comportamiento del que decide si acepta o no un trato injusto es evidente pero también es lo es el hecho de que compartamos esta característica con animales de los cuales nos hemos “separado culturalmente” hace varios millones de años. Evidentemente parte del comportamiento es genético y otra parte es cultural. Como vimos en el ranking este componente genético podría estar alrededor del 42%. La metodología para obtener estos resultados es la misma que la utilizada en el artículo sobre la influencia genética en la política.

Por otro lado el egoísmo del que propone no parece tener un componente genético, algo bastante extraño porque la empatía tiene un componente genético importante

8 comentarios:

angel dijo...

interesante. una nueva version de la teoria de juegos. insisto, interesante

saludos, ptb

ANRAFERA dijo...

Buen artículo e interesante. Felicitaciones. Saludos PTB

Iñigo dijo...

Comparto que el sentido de "justicia" tenga una componente genetica, ahora quizas tendrias que explicar como puedes asegurar que tiene una componente genetica del 42% para darle profundidad, o quizas proponer un metodo para determinar esta cantidad.

Saludos

raztez dijo...

@angel @anrafera e @Iñigo gracias por sus comentarios, modifiqué el articulo para que linkee al post donde explico la técnica, algo que no había hecho y era más que necesario. Básicamente consiste en estudiar las diferencias entre gemelos monocigóticos y dicigóticos
Saludos a todos

Anónimo dijo...

La Sinestesia es conocida como el cruce o mezcla de varios sentidos. Por ejemplo, una persona sinestésica, puede oir una textura, saborear un sonido, o incluso sentir un color. No estamos hablando de personas que tienen la sensación de sentirlo, estamos hablando de personas que lo viven realmente así.

Todos nosotros establecemos conexiones con los sucesos que ocurren en nuestra vida. Cualquiera de nosotros, puede recordar su primer beso al escuchar una canción, podemos sentir como nuestra boca segrega saliba al imaginarnos exprimiendo un limón, o incluso podemos recordar la belleza de una catedral por la baja temperatura de una gran sala.

La mayoría de nosotrostenemos la suerte de no vivir con la confusión sensitiva con la que tienen que vivir las personas sinestésicas, sin embargo, debemos ser conscientes de la importacia que tienen las conexiones que establecemos con los sucesos que ocurren en nuestra vida.

Cuando pensamos en en sorprender a alguien , no sólo estamos pensando en el objeto o producto que pensamos que le va a gustar, en el fondo también queremos que la conexión que se establece entre nosotros y esa persona, sea positiva. Un buen regalo nos retrata, y nos hace ser recordados... o no.

Petardo Contreras dijo...

Uhh que groso, muy interesante.
Zarpado!

raztez dijo...

jeje gracias petardo

AOM dijo...

Muy interesante. El video de los monos es demoledor.