lunes, 26 de marzo de 2012

Casiari ibérico, #liberenloslibros y otras perlas de la bobada

Tengo el blog medio descuidado, pasa que lo que empezó como un blog de ciencia se ha “desvirtuado” en un blog de lo-que-se-me-pasa-por-la-cabeza.
Sin embargo, de vez en cuando,  me meto en twitter a dar la vara.
En una de esas esporádicas entradas veo el tag #liberenloslibros, donde un grupo de improbables lectores se quejaba de que no podían acceder a libros de importación. Después de reflexionar con que esta gente debe ver los libros en fotos de revistas de decoración, me dispuse a refutarlos.
Hace muy poco me regalaron un libro de la editorial Minotauro, uno de la saga del señor de los anillos. Antes, meses atrás, había leído el Hobit en su edición española y estaba seguro de que el libro que me habían regalado tenía el mismo origen… pues no.
La verdad es que había sido impreso en Argentina. Por un lado no podía refutar al montón de otarios de twitter que se quejaban por problemas en las importaciones, por otro, el dinero de mi libro no había ido a parar a la península xenófoba sino que se había quedad en la Argentina, quien sabe, quizás ese dinero volvería a mi de alguna forma en un futuro…
Volviendo a twitter veo que Malena Pichot linkea a un capo de la bloguería argentina. Ojo que dije bloguería y no bobería, que por estos pagos tenemos gente imbatible en ese ámbito (saludos a Fernando Iglesias y a Luis Majul). Este capo del que hablo es Hernán Casciari, el cual escribe en su blog un post de lo más simplón sobre el tema.

Y así es que la respuesta a su post es lo que nos tiene aquí reunidos nuevamente, alrededor del cálido y, me atrevería a decir, eléctrico palpitar de la neurona del Rasta que Especula.

El post entero lo encuentran acá.

Y mis respuestas son las que siguen (en rojo extractos del post de Casciari ):

“Me preguntaron por qué un científico tucumano que está suscrito a la revista Nature tendrá que viajar, cada mes, mil doscientos kilómetros para retirar su ejemplar de Ezeiza.”


Los científicos leemos más de 20 revistas distintas todos los meses es imposible leerlas en papel, las publicaciones científicas se buscan en bases de datos de internet del estilo de pubmed y se descargan, algunos las leen del monitor, otros con e-books y otros las imprimimos.
Esta hubiera sido la respuesta de una persona informada.

“Me preguntaron cómo voy a hacer yo para mandarle un ejemplar de la última edición española de mis libros a mi mamá, que vive en Luján.”


Compartimos el amor por el mismo país, yo estoy tratando de volver a Argentina para trabajar como científico, hay muchas cosas que no me gustan pero estoy dispuesto a hacer un esfuerzo. No sería buenísimo que imprimieras tus libros en Argentina? Así de paso que vendés tu libro ayudas a pagar los sueldos de los científicos.
Si tu mamá prefiere la edición española podrías pensar en darsela en mano junto con un beso cuando vayas a visitarla.

Esta hubiera sido la respuesta de una persona que ama a la Argentina.

“Me preguntaron cómo puede ser que nos esté pasando esto, si somos tan cultos.”
Porque  tenemos la “cultura” suficiente como para darnos cuenta de que debemos dar  prioridad a nuestra industria por sobre  la de otros países.
¿Porqué nuestra industria editorial debería ser dominada por los mismos garcas que tratan a los argentinos como delincuentes solo por querer vivir en España? ¿Cuantos libros se importan de Argentina para allá? No se si somos tan cultos pero a algunos no nos gusta comer vidrio.


Esta hubiera sido la respuesta de una persona objetiva, sin intereses particulares, ni que busque defender la industria editorial española.


“Y así fue como hoy, después de muchos años de tener una respuesta para todo, me cerraron el orto.”


Y bue... pasa en las mejores escuelas…